Humor para entender la crisis financiera

Por mucho que nuestros ¿gobernantes? dediquen todos sus esfuerzos y armas mediáticas en primero negar, después ocultar y ahora echar la culpa a otros y esconder la cabeza ante la crisis, la cruda realidad es que estamos inmersos en ella hasta el tuétano, y lo que te rondaré morena...

Pero bueno, mientras en España haya televisiones controladas o afines a los gobiernos o ideologías de turno (tanto públicas como privadas) habrá opio para el pueblo; en cambio otros países más civilizados utilizan estos medios como cafeína y no como opio, un buen ejemplo es este vídeo en el que dos afamados humoristas británicos intentan explicar en clave de humor la crisis "subprime". Spain is different...



Anexo los subtítulos:

-¿Cuáles son las causas reales de la volatilidad del mercado, específica y especialmente en EE UU, donde se han concedido abundantes créditos hipotecarios a gente que no los puede pagar y para propiedades que están perdiendo valor?

-Sí, son las hipotecas «subprime»

-Cómo funciona eso

-Imagina, si puedes, a un negro desempleado en camiseta sin mangas sentado en un pórtico derruido en Alabama. Y un hombre se le acerca y pregunta: ¿quiere comprar eso antes de que se caiga? Te dejaría el dinero.

-Y ese hombre ¿es un banquero?

-No. Es un vendedor de hipotecas. Su sueldo depende de cuántas haga.

-Así que sus criterios no son de fiarse.

-Absolutamente.

-¿Y entonces qué pasa?

-Esa deuda es cogida por un banco y empaquetada con otras similares.

-¿Sin entrar en detalles acerca de lo que hay dentro?

-Sin entrar en nada de detalles. Es demasiado aburrido? Bueno, eso se lleva a Wall Street. Y entonces algo extraordinario pasa. De alguna forma ese paquete de deudas arriesgadas deja de serlo y se convierte en un «Vehículo de Inversión Estructurado»

-Un SIV.

-Sí, exactamente

-Y entonces alguien como tú va y los compra.

-Sí. Lo compro. Y entonces llamo a alguien de Tokyo y le digo: Tengo este paquete ¿lo quieres comprar? Y me pregunta: ¿Qué hay en él, le digo. No tengo la menor idea, digo. Y me dicen ¿Cuánto quieres?. Le digo que «Cien millones de dólares». Y me dice «Vale» y ya.

-Y presumiblemente, eso puede pasar varias veces con el mismo paquete.

-Posiblemente, sí.

-Y cada vez que lo haga, tú, o alguien como tú sacará beneficios de ello.

-Claro. No puedes esperar que se haga por nada. Es un trabajo duro.

-Y sabiendo que en esos parqués hay muchas deudas arriesgadas ¿qué es lo que hay en ellos que atrae a los inversores?

-Es que esos «hegde funds» tienen muy buenos nombres.

-¿Quieres decir que son de firmas responsables?

-No, nada tiene que ver con la reputación. Es que los nombres que inventan son muy buenos. Te voy a poner un ejemplo. Hay una firma americana muy conocida, Bear Stearns, que tiene dos de esos fondos que se especializan en hipotecas. Perdieron tanto dinero, perdieron tanto valor, que Bear Stearns anunció que tendrían que inyectar tres mil doscientos millones para mantenerlos a flote. Y aun así los inversores perderían dinero y tendrían que abonar uno de ellos. Pues uno de esos fondos se llamaba Fondo Estratégico de Crédito Estructurado de Alta Gama y el otro se llamaba Fondo de Apalancamiento de Crédito estructurado de Alta Gama.

-!Suena muy bien!

-Ahí está la magia del mercado. Lo que empezó como unos miles de dólares de un negro desempleado se convierte en un Fondo de Apalancamiento de Crédito estructurado de Alta Gama.

-Me gusta como suena.

-Es bueno. Suena muy fiable. Tiene buenas palabras, palabras como «Alto».

-»Alto» es bueno.

-Mejor que «Bajo». De todas formas, sí.

-Y «Estructurado».

-Muy buena

-Y «Mejorado».

-Me encanta «Mejorado».

-Compraría cualquier cosa que pusiera «Mejorado».

-Quizá la historia fuera otra si se llamara «Fondo del Negro desempleado».

-Sí, porque quizá entonces alguien sospecharía de algo.

-Pese a esos nombres tan plausibles, seguramente la realidad es que la gente que ha prestado todo ese dinero, ha sido tremendamente estúpida.

-No, lo estúpido es que a alguien se le ocurriera preguntar cuanto realmente valían esas casas. Si no lo hubiera hecho todo hubiera seguido como siempre.

-Pero ahora se dice que la crisis se puede convertir en un colapso financiero.

-¿Se puede evitar?

-Se puede evitar si los gobiernos y bancos centrales nos devuelven a los especuladores el dinero que perdimos

-¿Pero eso no sería recompensar la codicia y la estupidez?

-No, no. Es recompensar lo que el primer ministro Gordon Brown llama el ingenio del mercado. No queremos ese dinero para gastárnoslo, sino para seguir comprando y prestando como siempre, sin pensar en lo que ha pasado.

-Bueno, sí pero si pasara lo peor y no recibierais el dinero ¿Qué pasaría?

-Pues habría otros «crack», y te diría lo que la gente como yo siempre dice: que nosotros no sufriremos, sino tu fondo de pensión.

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